1Si escribes bien, te comunicas bien

La escritura es el reflejo de la persona. Dependiendo de cómo usemos las herramientas para crear una imagen nuestra, es decir, mediante el correcto uso de las palabras, tendremos una mejor oportunidad de comunicarnos. Ahí radica el verdadero punto de una buena ortografía. Porque escribir bien significa que nos estamos comunicando de la manera más eficaz, puliendo el aspecto técnico que implica el saber usar las reglas propias de cada lengua.

2Escribir sin errores es respetar la pureza del idioma

La regla es sencilla, toda lengua merece respeto. No se trata meramente de cumplir normas de ortografía y gramática, se trata de pulir, de mantener una comunicación fluida y coherente en una determinada estructura.
Si bien es cierto que toda lengua experimenta cambios en una constante evolución, procesos, en general son lentos, y por sobre todo, naturales. Un ejemplo claro en la actualidad de no respetar la pureza del castellano, radica, sin usa, en el innecesario uso de un gran número de extranjerismos.

3Por sobre todo, respeta a tu interlocutor

Al parecer, la palabra respeto es muy importante en todo lo relacionado al idioma. Y sin duda que lo es. El deber toda comunicación es la claridad. Y en lo que respecta a la lenguaje escrito, esa fluidez se logra mediante el cumplimiento de una serie de preceptos que facilitan esa vínculo comunicativo.

4Crear un estilo propio de escritura respetando las reglas

Aprender a redactar y a expresarse de manera eficaz es como aprender a tocar un instrumento musical. ¿Por qué? Porque requiere paciencia y constancia.
Una vez que el alumno va aprendiendo como tocar las notas, de a poco, irá puliendo su técnica y llegará un momento en que podrá desenvolverse con gran soltura y virtuosismo sobre el escenario. De forma similar, quienes deseen poseer un arte en la escritura, deben realizar un largo, pero satisfactorio proceso de aprendizaje.

5Respetar y conocer la escritura es enriquecer el propio pensamiento

La función del lenguaje no es solo comunicar, sino también, sea en forma oral o escrita, supone un autoconocimiento que tiene al papel, a  la escritura,  como una faceta que requiere un desarrollo continuo. La ortografía asume el rol de mantener la disciplina en algo que a la vez es un proceso íntimo y social.  En otros términos, uno puede escribir para si mismo pero también para las personas. Es ahí donde radica la ventaja de una adecuada técnica que las disciplinas del lenguaje pueden proporcionarnos.

Escribir nos ayuda a pensar. Y pensar nos ayuda a conocernos. Si vamos a escribir, entonces, ¿ por qué no hacerlo lo mejor posible? La ortografía no nos hace mejores personas, pero comunicarnos mejor y correctamente, sí.