¿Qué significa amigovio/a? Palabra graciosa del día

1.  En Argentina., México, Paraguayy Uruguay; amigovio o amigovia tiene el siguiente concepto:

Persona que mantiene con otra una relación de menor compromiso formal que un noviazgo.

¿Desde cuando es aceptada?

El vocablo amigovio/a, en la práctica ya tenía muchos años de uso en el habla coloquial de los mencionados países. Sin embargo, fue añadida en el 2014 a la última edición del diccionario oficial. La Real Academia Española (RAE) de la Lengua presentó la 23ª edición de su diccionario (DRAE), tras 13 años desde la edición pasada, en 2001. Con 93.111 artículos, 6.000 más de los incluidos en 2001, y 1.350 artículos suprimidos, la nueva edición no ha estado exento  controversia. Se critica el ingreso  de muchos vocablos foráneos, principalmente americanismos, entre otros puntos.

Cuento del día: A la deriva. De Quiroga

A la deriva. Horacio Quiroga.

El hombre pisó algo blancuzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yaracacusú que, arrollada sobre sí misma, esperaba otro ataque.

El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.

El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.

El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que, como relámpagos, habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.

Llegó por fin al rancho y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.

-¡Dorotea! -alcanzó a lanzar en un estertor-. ¡Dame caña1!

Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno.

-¡Te pedí caña, no agua! -rugió de nuevo-. ¡Dame caña!

-¡Pero es caña, Paulino! -protestó la mujer, espantada.

-¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!

La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.

-Bueno; esto se pone feo -murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.

Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.

Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentose en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.

El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito -de sangre esta vez- dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte.

La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.

La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.

-¡Alves! -gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.

-¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! -clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.

El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.

El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.

El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocío para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pucú.

El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su compadre Gaona en Tacurú-Pucú? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald, y al recibidor del obraje.

¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.

Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente.

De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho.

¿Qué sería? Y la respiración…

Al recibidor de maderas de mister Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un viernes santo… ¿Viernes? Sí, o jueves…

El hombre estiró lentamente los dedos de la mano.

-Un jueves…

Y cesó de respirar.

La RAE presenta «Borges esencial»

La Real Academia española acaba de presentar una edición conmemorativa que incluye algunas obras cumbres del escritor argentina. Se trata de «Borges esencial». Recopila las siguientes obras:  Ficciones, El Aleph, algunos ensayos y poemas
El director de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva, ha manifestado en relación a dicho escritor: «A la obra de Borges se le puede aplicar perfectamente la definición de poesía dada por Antonio Machado: «palabra esencial en el tiempo». Es una figura incomparable, una isla en el mar de la excelencia literaria en español»
Se trata de la novena obra de la colección Ediciones Conmemorativas, impulsada por la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) desde 2004 con la publicación

La distribución de «Borges esencial» se realiza simultáneamente en España y América: La edición es  una antología preparada por el presidente de la Academia Argentina de Letras (AAL), José Luis Moure, que incluye alguna de sus narraciones más conocidas, además de ensayos y poemas.

¿Qué significa «bizarro»?

Nuestra palabra del día es bizarro.  Desde hace un tiempo el término es empleado de manera errónea como sinónimo de algo raro. Empero, su verdadero significado, es otro.  Tal como vemos en el diccionario:

[button color=»» size=»» type=»square» target=»» link=»»]1. adj. valiente (‖ arriesgado).
2. adj. Generoso, lucido, espléndido.[/button]

Ejemplos:

  • Juan siempre se muestra bizarro cuando llega a casa

Fuente: Diccionario de la RAE

Poema del día: Neruda

15

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Diferencia entre texto, párrafo y oración

Estas tres palabras suelen prestarse a confusión, ya que, en esencia, todas hacen referencia a un determinado aspecto de la lengua.

A continuación, se reproducen las definiciones de cada uno de ellos acorde al Diccionario de la Real academia española.

[button color=»» size=»» type=»square» target=»» link=»»]Texto: [/button]Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos.

[button color=»» size=»» type=»square» target=»» link=»»]Párrafo:[/button] Fragmento de un texto en prosa constituido por un conjunto de líneas seguidas y caracterizado por el punto y aparte al final de la última.

[button color=»» size=»» type=»square» target=»» link=»»]Oración: [/button] Estructura gramatical formada por la unión de un sujeto y un predicado.

Diferencias y similitudes entre texto, párrafo y oración

El primer vocablo, texto, es en verdad, el concepto más amplio de los tres. Un texto está constituido por pequeñas partes como las oraciones y juntando varias de ellas, tenemos un párrafo.

La oración es la unidad gramatical que expresa un sentido completo.  Una oración se compone de varias palabras que desempeñan cada una determinada función y que, al estar unidos, nos transmiten una idea única.   Todo texto contiene un cierto número de párrafos y estos, a su vez, están construidos por una serie de oraciones que van relacionadas entre sí, para dar una coherencia global a lo que el texto quiere transmitir.

De todo, concluimos que, un texto siempre será el más extenso y complejo de analizar, ya que se constituye por varios párrafos y cada uno de ellos transmite una idea distinta.

Ejemplo de oraciones

Andrea planea ir de vacaciones este verano (sujeto+predicado)

Todos los lunes, mi hermano asiste a su clase de piano ( sujeto+predicado)

Mi hermano dice que la universidad es un ambiente exigente para el aprendizaje.

Ejemplo de párrafo

El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, atrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.

A la deriva. Cuento de Horacio Quiroga

Ejemplo de texto

El pombero. Ensayo literario de Rafael Barret

Pombero, es decir, espía. Es el hijo de la noche, el merodeador incansable, devorado por una curiosidad terrible. ¿Qué busca? ¿Qué reclama? ¿Algún tesoro por sus abuelos perdidos? ¿Alguna visión de ensueño, desvanecida en su entendimiento brumoso?

Espíritus timoratos se figuran que tiene payé para hacerse invisible, para pasar por el ojo de la llave y acariciar impunemente a las vírgenes dormidas. Pero esto es un error; el poder del pombero no llega a tanto. Huye entre las zarzas con la velocidad de una liebre; los perros no consiguen alcanzarle y cuando gana la espesura del bosque no hay quien lo rastree. Las sombras nocturnas y el vigor de sus piernas le permiten vivir oculto. No es invisible; varias personas le han visto.

Es pequeño, robusto, cobrizo. Marcha en dos pies y corre en cuatro. Los tiene velludos y camina silenciosamente. Su áspera y desgreñada melena le cae sobre los ojos brillantes, llenos de timidez y de malicia. Va desnudo. Si no fuera por su mirada inteligente, se le creería un animal, el animal más parecido al hombre.

Cuando el sol desaparece, abandona él los escondrijos del monte y se arrastra, soñador y horrible, amigo de los sapos y de las estrellas, hacia las luces de los blancos, hacia las ventanas peligrosas junto a las cuales se empina lentamente, para mirar el espectáculo maravilloso y hostil de nuestra civilización y de pronto allí escondido, le asalta la diabólica idea de asustar, de inquietar a los poderosos invasores que le obsesionan y entre los cuales, protegido por los árboles hermanos, se sostiene a fuerza caen, suelta un vago silbido, susurro, gemido, gorjeo. Imita a las aves, los insectos y los reptiles con inaudita perfección. Si no le oyen, repite su rumor, cada vez más alto, hasta que nota que a través de los cristales, las mujeres se callan y escuchan temerosas y balbucean su nombre. Entonces, estremecido de miedo y de alegría, abre la bocaza en una larga carcajada muda…

Si le molestáis, y hacéis de él un enemigo, devastará vuestro jardín y vuestra huerta, robará vuestras gallinas, destrancará vuestro corral para que se disperse vuestra hacienda y desatará vuestros caballos para que se extravíen. Pero lograréis atraer la benevolencia del pombero si dejáis olvidado en su camino ese tabaco brasilero, trenzado, que hace sus delicias. También le gustan los huevos. Guardaos de faltarle. Él os corresponderá obsequiándoos con frutos, extrañas flores y pieles de bestias lindas. Si viajáis de noche y echáis pie a tierra, no os preocupéis de vuestra montura. El pombero la cuidará fielmente.

Su pensamiento fijo, el motivo verdadero de sus misteriosas expediciones, es pisar los pasos a las mujeres encintas, acechar los partos… La ilusión sempiterna, el proyecto magno del pombero es robar un niño blanco recién nacido y hacer de él, para su tribu, un rey invencible que recobre las fecundas llanuras y los magníficos ríos que cayeron en manos de la pálida raza irresistible. El niño blanco criado entre la salvaje maleza, crecerá, salvará a los humildes expoliados; hará justicia, mesías de los negros. Mas lo que el pombero ignora, pequeño monstruo errante, fantasma de sus propias ruinas, es que también los blancos, desposeídos de su trozo de naturaleza, sufren como él y como él esperan el mesías prometido.

 

Poema del día: El primer beso. Amado Nervo

El primer beso.
Yo ya me despedía…. y palpitante
cerca mi labio de tus labios rojos,
«Hasta mañana», susurraste;
yo te miré a los ojos un instante
y tú cerraste sin pensar los ojos
y te di el primer beso: alcé la frente
iluminado por mi dicha cierta.
Salí a la calle alborozadamente
mientras tu te asomabas a la puerta
mirándome encendida y sonriente.
Volví la cara en dulce arrobamiento,
y sin dejarte de mirar siquiera,
salté a un tranvía en raudo movimiento;
y me quedé mirándote un momento
y sonriendo con el alma entera,
y aún más te sonreí… Y en el tranvía
a un ansioso, sarcástico y curioso,
que nos miró a los dos con ironía,
le dije poniéndome dichoso:
-«Perdóneme, Señor esta alegría.»

Diferencia entre discurso y conferencia

[button color=»» size=»» type=»square» target=»» link=»»]Discurso:[/button]En el diccionario de la RAE
Razonamiento o exposición de cierta amplitud sobre algún tema, que se lee o pronuncia en público.
En el diccionario prestigioso de Oxford
Exposición oral sobre un asunto determinado, pronunciada ante un público a fin de convencerlo o conmoverlo, en especial en un acto solemne o político.

[button color=»» size=»» type=»round» target=»» link=»»]Conferencia;[/button] posee dos acepciones importantes en el diccionario de la RAE
1. f. Exposición oral ante un público sobre un determinado tema de carácter didáctico o doctrinal.
2. f. Reunión de representantes de una agrupación determinada, para tratar asuntos importantes de su competencia

La diferencia radica en que:
El discurso tiene una carga emotiva, elocuente, con la finalidad de producir una adhesión a las ideas que se expresa en ese acto público. En cambio, una conferencia, tiene un marcado carácter informativo y didáctico sobre algún tema.
Por eso, es común escuchar discursos de un político en un mitin, o en algún acto de graduación el mejor alumno suele dar un discurso de agradecimiento.

Diferencia entre «acento» y «tilde»

Para muchos de nosotros, no existe diferencia entre acento y tilde. Sin embargo, como veremos en el análisis del concepto de cada uno, el primer vocablo acento, tiene una definición más amplia.

La diferencia y la similitud, consiste en que:

La definición de acento abarca tanto al signo gráfico como a  la modulación de la voz. También posee una importante aceptación entendido como el modo de hablar de un determinado pueblo.

La tilde, exclusivamente se refiere al signo ortográfico que se coloca sobre la sílaba que tiene más prominencia fonética que las demás. Ejemplo, café, papá, gramática, etc.

Lo que dice el diccionario de la Real academia española

acento.  1.Relieve que en la pronunciación se da a una sílaba, distinguiéndose de las demás por una mayor intensidad, una mayor duración o un tono más alto.

2.Signo ortográfico español consistente en una rayita oblicua que baja de derecha a izquierda (´), y que, siguiendo unas reglas, se escribe sobre determinadas vocales de sílabas

4.Modulación de la voz

5. m. Conjunto de las particularidades fonéticas, rítmicas y melódicas que caracterizan el habla de un país, región, ciudad.

tilde. Se remite al segundo concepto de acento. Es decir, es un signo ortográfico

Fuente: RAE